2 de julio de 2009

Epitafios


"...Y no tengan miedo"

Epitafio de Jorge Luis Borges

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"Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar"

Epitafio de Vicente Huidobro

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Rarezas mías aparte, confieso que lo único que me gusta de cuando tengo que acudir a un cementerio ya sea por obligación o compromiso, es leer los diversos epitafios se encuentran en las criptas. Cuando los hay, claro está.
Lástima que en México la mayoría son epitafios de índole religiosa: citas bíblicas, mensajes de los familiares al difunto, que en Stricto sensu no son auténticos epitafios ya que en mi opinión el epitafio es un acto individual y no un homenaje de parte de los deudos.

Pasa que, como la mayoría de los seres humanos morimos un día indeterminado, bajo circunstancias que nos son desconocidas, todo lo referente a como afrontar ese momento es algo siempre repentino. Pocos son los que meditan y piensan sobre su futura muerte. Así, los epitafios no son algo común. Pocos son a los que se les ocurre realizarlos.

¿Pero por qué o para qué se hacen los epitafios? ¿Para seguir vivo de alguna forma y ayudar a recordar de nuestra existencia a los que nos sobreviven? ¿Para dejar constancia de que existimos en este mundo? ¿Para expresar el pensamiento que el ahora ocupante de la tumba tuvo en vida? ¿Para hacer de una tumba algo más que un monumento poco práctico que contiene nuestros restos descompuestos a pocos metros de profundidad en la tierra? ¿O sólo para constatar que vivimos en el absurdo?

Lo que es un hecho es que el epitafio será leído mínimamente una vez: por el que habrá de labrarlo en la lápida o por el familiar quien ejecute la última voluntad del fallecido mandando poner la inscripción.
En la mente de aquellos dos personajes resonaran por un momento las oraciones que él difunto tuvo a bien pensar y meditar años antes de morir.

El contenido de los epitafios también varía. Al ser una actividad subjetiva expresa el pensamiento acerca de la muerte que cada particular se formo en vida. Podemos hacer un epitafio que pretenda aportar un pensamiento, que busque revelar una especie de sabiduría para que al leerlo otros aprendan de ella. Temas usuales de este tipo que muchos usan: la brevedad de la vida, lo inevitable y natural de la muerte, etc., etc.…
Hacer un verso, mostrando las cualidades poéticas del que lo compone. Por ejemplo este, muy cursi y malo que a mí se me ocurre para ilustrar el tipo: La vida, una aurora/ la muerte, un crepúsculo.
Que sea humorístico, esto es que trate de quitarle lo tenso y solemne al hecho de tener que morirse.
Que se burle de la muerte y la tome como algo sin importancia.
Aquí bien pueden entrar las calaveritas, nuestro estilo particular de hacer una especie de combinación de epitafio, poema, sátira y parodia.

La desventaja de un epitafio sería el pensar que no hacerlo bien le daría un sentido incompleto o vago. Puede que pensamos que si no está bien hecho el que lo lea después no entienda lo que quisimos decir, o que le parezca algo tonto o banal.

Otra desventaja es que pensemos el epitafio no engloba muchas cosas, que no tiene unidad, que necesita decir algo más porque puede ser todo lo contrario, que el epitafio dice mucho menos de lo que el vivo quería. Esto es que resulte muy escueto.
Por lo demás el epitafio a muchos les parece algo estúpido, sin sentido. “Tuviste toda tu vida para decir lo que tenías que decir. ¿Para qué entonces el epitafio?”, me dijo un amigo, el día en que salió a conversación Inter nos el tema de los epitafios. Yo difiero de él. ¿Por qué no seguir hablando, por así decirlo, aunque sea por un instante, después de muerto?

El muerto pareciera sonreírnos, escuchamos su voz, evocamos su recuerdo o simplemente dialogamos con él por un momento… al leer el epitafio inscrito en su lápida. El muerto nos habla, tiene algo que decir aun después de haber pasado a mejor vida.
Como buen loco y ocioso, he hecho y rehecho epitafios para el día en que muera, pero no quedo conforme. No encuentro ningún epitafio que me convenza todavía. Luego el tiempo apremia y crea una desventaja: ¿Y si no logro hacer mi epitafio antes de morir?


He leído y releído acerca de epitafios geniales, escritos por gente famosa en distintos aspectos para darme una idea de cómo hacer el mío: científicos, filósofos, poetas y estadistas. Aunque también hay registrados muy buenos epitafios en las tumbas de las personas comunes y corrientes. Pero sin duda, hay que admitir, que los que hacen los mejores epitafios son los escritores y los humanistas.

Idear un epitafio propio es un ejercicio entretenido e incluso puede que hasta termine resultando agradable. Se descubre mucho acerca de uno mismo en el proceso. Además de que se contamos con la ventaja de tener toda una vida para pensar en cual será el epitafio que más nos convenga. Incluso me atrevo a decir que podemos, en un ejercicio extremo de perfeccionamiento, elegir nuestro epitafio hasta el último momento, en el umbral mismo de nuestra muerte.

Haciendo gala de esta estretagia, pienso en dos hombres que están a punto de batirse en un duelo a muerte. Estos hombres completan su ideal poético de la muerte por honor con el añadido de contar con un epitafio digno que los acompañe en su último descanso. Como todo idealista y perfeccionista, ambos sostienen la convicción de pensar su última frase hasta el último momento.
Antes de enfrentarse y de disparar, conscientes de la probabilidad de que cada uno pierda este último combate, van pensando en el epitafio, pero no se encuentran del todo convencidos.


Momentos después la bala alcanzará a uno de ellos, quien de a poco, muriéndose, va descartando con la velocidad de su vida que se escapa, uno a uno, los posibles epitafios.
Una vez satisfecho por el producto final y con sus últimas fuerzas, el derrotado pronuncia el epitafio elegido a la persona de confianza/ al ser querido que se acerca para asistirlo. Instantes después, muere.


El epitafio elegido en dichas circunstancia podría resultar más puro, honesto y correcto de todos cuanto pudieron haber existido, ya que se elige en un momento propicio, a la vez que preciso.
Yo por mi parte, a estas alturas de la vida, no tengo todavía un epitafio que me convenza.

Y ustedes, si hicieran un epitafio ¿qué diría?