Son las seis de la mañana y ya tomé mi ración diaria de estrés. Con suerte me servirá para todo el día. Aunque debo confesar que ciertas veces he necesitado de unas cuantas dosis extra, ya que a lo largo de la jornada voy necesitando cada vez más miligramos, y las pequeñas raciones van sucediéndose una a la vez a medida que las ingiero. Apenas ayer me extravié en una situación que requería estrés, pero ya no había más... 18 de marzo de 2009
Pequeñas raciones de estrés
Son las seis de la mañana y ya tomé mi ración diaria de estrés. Con suerte me servirá para todo el día. Aunque debo confesar que ciertas veces he necesitado de unas cuantas dosis extra, ya que a lo largo de la jornada voy necesitando cada vez más miligramos, y las pequeñas raciones van sucediéndose una a la vez a medida que las ingiero. Apenas ayer me extravié en una situación que requería estrés, pero ya no había más... 14 de marzo de 2009
Revelación

*****
LO SUPE de repente:
hay otro.
Y desde entonces duermo sólo a medias
y ya casi no como.
No es posible vivir
con este rostro
que es el mío verdadero
y que aún no conozco.
*****
Rosario Castellanos
9 de marzo de 2009
Cultura y podcast, una combinación marca UNAM

La UNAM se ha caracterizado por ser un semillero y difusor de la cultura en México. No en vano su Facultad de Filosofía y Letras está entre las mejores 20 del mundo. Aunado a esto están las actividades que promueve y organiza en las comunidad estudiantil y fuera de ella: conciertos, exposiciones, conferencias magnas, ferias del libro... y ahora esta que es la que nos ocupa.
Hablo de un sitio creado por la universidad a través de su Coordinación de difusión cultural: Descarga Cultura.unam.mx, en la que los cibernautas pueden entrar para descargar cuentos, novela corta, poesía, ensayo, crónica y teatro leídos por lectores profesionales e incluso algunos de ellos por ¡los propios autores! Pero no sólo es literatura lo que ahí puede oírse, sino que la oferta cultural de descargas incluye música producida por la Universidad Nacional, como lo es su prestigiosa Orquesta Sinfónica, así como también conferencias y cursos cuyos temas van desde divulgación de la ciencia hasta temas de humanidades y artes.
Todo lo anterior está disponible en formato MP3, a modo de Podcast el cual muchos de nosotros reconocemos de forma inmediata por ser ese ingenioso concepto, que en muchas páginas de la red se ofrece, el cual permite descargar contenidos de audio para ser escuchados en los reproductores portatiles cuando se desee (llamese Ipod, celulares, memorias USB, por mencionar algunas), y que es ahora usado por la UNAM para difundir y propagar la cultura de manera novedosa y actual y así enriquecer nuestro "panorama cultural" .
El sitio es el siguiente: http://www.descargacultura.unam.mx/ y en él se pueden escuchar directamente los contenidos, y posteriormente, si el usuario lo desea los puede descargar a su equipo de cómputo de manera gratuita. No es necesario ser estudiante de la universidad, ya que está disponible para todo público, ni es obligatorio registrarse para tener acceso a los contenidos. El registrarse es sólo por si deseas crear una lista personalizada en el sitio cada vez que acceses.
Su servidor es un asiduo visitante de este maravilloso sitio, el cual desde que lo descubrí (unos pocos días después de su creación lo cual se debió a que soy estudiante de esta gran universidad y que por lo mismo la noticia me llegó más rápido que a muchos otros... encima ser estudiante de filosofía, jeje) no he tardado en poner entre mis favoritos y del que descargo cada que tengo oportunidad y que mis ocupaciones me lo permiten, cuentos y música sobretodo (Chejov, Poe, Cervantes, Poniatowska, Sor Juana Inés, Dostoievski, Quiroga, y Schubert, Mozart, Wagner, Beethoven por otro lado) los cuales escucho en el metropolitano o en el autobús de camino/regreso a la escuela o cuando me hallo en un pequeño receso de mi vida agitada. Altamente recomendable. Enhorabuena por la coordinación de difusión cultural de mi querida universidad, la cual se ha sacado un 10 con esta idea.
Espero que este sitio de Descarga Cultura.unam.mx les guste tanto como a mí, que en lo personal creo que hace algo que muy pocos hacen en la internet: ayudar a incrementar y mejorar nuestras capacidades intelectuales (nótese la indirecta a youtube y a otras webpages), lo cual nunca está de más. Claro, eso si el usuario está dispuesto a poner de su parte, jeje.
6 de marzo de 2009
La fiesta de los oscar... segunda parte, Slumdog y la misma trama

Fue hasta hace unos pocos días que pude ver la película ganadora de los premios Oscar en su edición 2009: Slumdog Millionaire, traducida en México como Quisiera ser millionario. Mucho había oído hablar acerca de este filme. Que si la industria de Hollywood por fin había reconocido una película fuera de las tramas que se acostumbran hacer en los EEUU (recordemos que Slumdog... es de producción británico-hindú), que si esta película era un himno a la vida, un mensaje optimista y alentador en medio de estos tiempos de crisis que se viven en el mundo...
En fin, que yo quería ver la mentada película para poder opinar a conciencia. Y la verdad, en lo personal, me ha dejado con la impresión de aquel que a una atracción turística popular que resulta ser poco interesante y muy mediática. Eso es Slumdog, una película muy mediática. Sobrevalorada es la palabra, que se ajusta a la perfección a dicha película.
Una producción que utiliza el realismo como hilo conductor de la primera parte... pero un pésimo desarrollo a la "cuento de hadas" en su segunda mitad. Si, muchos dirán que soy el típico sujeto que piensa que la vida no es felicidad y que alabo el pesimismo. Pues no, Slumdog pudo haber sido optimista y gustarme. Pero fue optimista irreal y no me gustó. Es buena, el argumento es original y hay partes muy emotivas e intensas en ella, pero creo que es una película "buena" a secas. Nada sorprendente.
Curiosamente la reacción de su director y el equipo de producción me dan a mí y a muchos que compartimos estas opiniones, la razón, ya que al hacer esta película nunca se imaginaron pelear por el "premio gordo" de los premios cinematográficos de EEUU (incluir al término "mundo" sería arriesgado), sino que pensaron que la película no iba a recibir mucha atención de los medios.
Podemos explicar esta curiosa cuestión si analizamos el año cinematográfico que acaba de pasar. Hollywood pasa por una de sus peores crisis, no ya económica sino argumentativa-creativa. Vamos, las películas que estuvieron nominadas este año al Oscar no le llegan a muchas de las nominadas del año anterior, o de otros años. Este "vacío" de buenas producciones explica en buena medida el triunfo de Slumdog.
Ya discutía hace unas semanas lo controvertido que es el oscar. Su politización y su preferencia por lo convencional y lo correcto en términos morales. Muchos dirán que Slumdog acabó con ese "sistema" este año. Yo les preguntaría, ¿en verdad rompió con él? Porque si vemos Slumdog detalladamente nos daremos cuenta que en ciertas partes es una trama más del héroe que triunfa al final, lo cual ya es un asunto bastante choteado en la historia del cine de EEUU. Ya saben, el sueño americano, la filosofía utilitarista que permea las relaciones socio-económicos de los habitantes de la potencia más poderosa del mundo.
Así que no nos sorprendamos de que estén por venir más Titanics, más Gladiators, más Chicagos, grandes producciones que maravillan por sus efectos, sus secuencias de acción y sobretodo por las celebridades que participan en ellas. El cine comprometido con la calidad es ignorado, sin más. Los premios oscar me parecen un espectáculo brillante, pero nada más. Más interesante reulta ver películas de festivales europeos, como el de Berlín, Venecia o Cannes, en los que por lo menos hay mejores películas.
28 de febrero de 2009
La elite

Nadie de los que conozco en toda la estepa sabe como ingresar en la elite. Sólo sabemos que la elite es un grupo superior a nosotros. Ni siquiera J, el sabio de nuestra aldea, conoce algo más al respecto.
A pesar de esto nada puede explicarnos sobre la elite. Tiene sus hipótesis, como todos, pero nada en claro.
Sabemos que la elite existe porque la hemos visto, durante las noches de invierno escuchan sus voces al otro lado de la estepa, aunque la mayoría de las veces no sean más que murmullos, y su apariencia apenas se distingue en la oscuridad. También vemos sus luces de colores que se levantan en mitad de las tinieblas; y sonidos, muchos sonidos que no podemos explicar de donde provienen ni que significan.
El más desconcertante de todos los fenómenos originados allá afuera por la elite se sucedió en una noche estrellada, sin nubes: se escuchó por unos minutos un estruendo de tal magnitud que parecía que la tierra se abriría para tragarnos, o que el firmamento fuera a caerse en pedazos sobre la estepa.
[H, mi amigo de toda la vida, recuerda el estruendo. Lo recuerda como todos, pero más aún porque H es sordo de nacimiento, y aún así pudo escucharlo.
Cuando le pregunto, una y otra vez acerca del suceso, su respuesta es siempre la misma:
Su rostro se torna en un color pálido y sus ojos se dilatan en el más exacerbado asombro y ambos, H y yo, nos estremecemos con gran escalofrío, un pavor que parece aumentar en medio de estas noches sumidas en el silencio.]
Pienso que la elite es la causante de todo lo que el viejo J no es capaz de explicar. Que como tal, como un grupo de superiores, están por encima de la naturaleza y de todo cuanto existe. Su don de palabra será más hermoso que la de nuestro más grande sabio, su ciencia más avanzada, su poesía estará llena de cosas mucho más altas y más sublimes que las que habremos de conocer en toda nuestra vida, aquí dentro, aquí en la estepa.
Quizás algún día llegue a ser parte de la elite, para saber, como ellos de seguro saben desde hace mucho tiempo, el porque esta aldea se encuentra aislada de todo lo demás, aquí en esta estepa, separada por un muro invisible que no podemos traspasar.
Sueño con un día llegar a ser parte de la elite.
26 de febrero de 2009
El ladrón de bicicletas
Una de las obras maestras del neorrealismo italiano, y más aún, de la cinematografía mundial, el Ladrón de bicicletas es una película que retrata el frío y desesperanzador mundo que legó a Europa la segunda guerra mundial, un continente hundido en la miseria que trataba de reconstruirse de entre los escombros ocasionados por el conflicto que propició el hambre y la ceguera de los gobiernos fascistas de Mussolini en Italia [país en el cual se desarrolla la trama de la película], y Hitler en la Alemania Nazi.
Pero esta reconstrucción de la posguerra no puede evitar caer en el egoísmo y en los intereses personales. Cada hombre tiene que vérselas consigo mismo, el fracaso de las ambiciones colectivas ha dejado a la Italia vencida en un momento hostil e incierto cuyas heridas tardaran en cicatrizar, más por las acciones individuales de sus habitantes que por un espíritu de unidad nacional. Después de todo, cruel ironía, ese supuesto espíritu fue el culpable de la ruina causada.
Es en medio de esta atmósfera de la Italia vencida que se presenta la acción del filme. Antonio Ricci es un hombre que después de mucho tiempo de estar desempleado consigue por fin un trabajo que lo sacará de la miseria en la que se haya junto con su familia. Atrás paracen quedar los tristes tiempos de empeñar todos los enseres de la casa para obtener dinero para sobrevivir. La labor consiste en pegar carteles en la ciudad, y para ello necesitará de una bicicleta, requisito indispensable para poder movilizarse entre las calles con rapidez.
Antonio saca la bicicleta del empeño en que la tenía, pero es en el primer día que sucede la tragedia que será el móvil de toda la trama: un chico roba la bicicleta cuando este se encuentra distraído pegando el primero de los carteles. Antonio emprende la búsqueda del instrumento sin el cual la vida les seguirá siendo dura como hasta ese momento junto con su hijo. Incertidumbre, realismo. Instrumentos sencillos, producto de un excelente guión, sin necesidad de un gran presupuesto o grandes actores. Sólo por decir un dato curioso: los actores no son profesionales. No pierdan de vista la actuación del niño que interpreta a Bruno, el hijo de Antonio Ricci, su actuación es conmovedora.
¿Identificarse con el personaje principal al menos en algún momento de nuestra vida? Imposible no hacerlo.
Ganadora del oscar en 1949 por Mejor película extranjera, pero no dejen que sea este el único argumento para verla. Con Oscar o sin oscar El ladrón de bicicletas es una película inolvidable, que si bien puede que les arranque algunas lágrimas a muchos de nosotros (sobretodo en la secuencia final) nos hará ver lo que pocas cintas logran: tener la sensación de percibir la vida msima frente a la pantalla.
19 de febrero de 2009
La Fiesta gringa de los Premios Oscar

Se acerca, como cada año, a finales de este mes, la entrega de los premios de la Academia, mejor conocidos como "Oscares". Ni la crisis presente, la más fuerte desde aquella de los años 30's del siglo pasado, ensombrece el glamour, el colorido, la espectacularidad que representa el "acontecimiento más importante del cine" en aquel país. ¡Impensable! Podrá perderse la guerra de Vietnam, morir Luther King, J.F.K. o sucederse el Watergate, pero nunca dejar de existir uno de los símbolos más poderosos del autodenominado "mundo libre". ¡Ja!
Seamos sinceros, el Oscar es una fiesta, un espectáculo. Pero nada más. La alfombra roja, la aparición de los semidioses llamados "celebridades de Hollywood"... ¿Calidad cinematográfica? Muy pocas veces se puede ver. Si revisan los filmes ganadores de la categoría de Mejor Película a través de la historia (1928- 2008) se podrán dar cuenta de lo que hablo. Rocky, Titanic, Chicago, El espectáculo más grande del mundo, La vuelta al mundo en 80 días, La novicia rebelde son sólo algunos ejemplos... What? The Best Pictures? ¿Dónde quedaron filmes como Ciudadano Kane, Odisea 2001, Terciopelo Azul, Toro Salvaje, Taxi Driver, etc, etc.? Aquellas cintas que debían premiarse como se merece fueron ignoradas. ¿Por qué razón? ¿Mejor película o Película más conveniente?
"Mejor película" se llama el premio principal. Sólo es eso, el nombre, porque los oscares están teñidos de política. Los "académicos", esos que votan para elegir lo mejor del cine del año anterior, entre los que se encuentran críticos de cine, productores, algunos actores, directores y especialistas técnicos del cine (fotógrafos, editores de sonido, etc, etc.) premian, por lo general, un mensaje, una tendencia, una moraleja más que una buena película. Aquellos llamados "valores americanos" tan choteados y vomitivos, irónicos porque sólo los gringos saben que significan [Irak, Afganistán, Vietnam, Corea del norte, etc, etc, nunca los entendieron]: justicia, democracia, el-eterno-tema-del-héroe-que-se-sobrepone-a-la desgracia-y-triunfa, valor, etc... son los temas que dominan las películas valoradas por la Academia. ¡Oh! ¿Moral o buen cine? He ahí la paradoja. Los oscares son la historia de la primera. Lo politicamente correcto domina por sobre la calidad cinematográfica.
Esto quiere decir que las películas subversivas, escandalosas, violentas, con temas tabú y/o controvertidas son relegadas muy a pesar de su buena calidad. Ejemplos: Secreto en la montaña, Pulp Fiction, Rescatando al Soldado Ryan, La naranja mecánica, L.A. Confidential, además de las mencionadas con anterioridad son algunas que nunca ganaron el dichoso premio, a pesar de que lo merecían con creces. Omisiones que a través de la historia pesan y hacen que se cuestione el prestigio de estos supuestos "mejores premios" de la que se hace llamar la "mejor industria cinematográfica" del mundo.
Continuará...
14 de febrero de 2009
No más efectos especiales por favor...

Alguna vez un amigo me invitó a ver una película rara, de aquellas que se hacen con poco presupuesto, pero que aún así ganan muchos premios en festivales internacionales alrededor del mundo. Mi amigo estaba extasiado, porque a pesar de que la temporada de verano tenía tiempo que estaba comenzada (y que con ella las películas más esperadas por todos habían llegado a los cines de nuestro país, que no son otras que las de más presupuesto, ¡wow!) no hacía más que esperar aquella otra cinta, ajena al todopoderoso mainstream cinematográfico made in Hollywood, una de esas que nunca anuncian en los espectaculares y en la televisión y que por lo tanto nadie llega a enterarse nunca de su existencia. Bueno, nadie excepto mi buen amigo.
Yo acepté, aunque igual presentía que la cosa no terminaría de buena forma, dada la incompatibilidad de gustos cinematográficos que se había anunciado en la plática de camino al cine al que nos dirigíamos, el cual no llega a tener más de cincuenta espectadores en cada función que proyecta (en fin: cine de esos que proyectan puras películas raras, de esas que a mi amigo, a quien para efectos de practicidad llamaremos “Elías”, le interesan), ya que nos dimos cuenta que mientras que para Elías una producción X era notable y la comentaba con júbilo y emoción, para mí era como si me estuvieran hablando sobre la teoría cuántica y sus implicaciones en la ciencia contemporánea… y viceversa.
Debo confesar que aquella película que vimos me pareció muy aburrida. No había autos volando por los aires, persecuciones de carretera a gran velocidad, ni criaturas espaciales, ni enormes naves extraterrestres… solamente actores declamando diálogos planos, solamente eso que se llama trama.
¿Por qué? ¿Qué no saben esas personas como mi amigo que el cine debe ser espectacular, lleno de ángulos imposibles, de tomas que te levantan del asiento, que te dejan con la boca abierta, con el alma en vilo a cada segundo sin saber cuanto más va a subir nuestra adrenalina en la siguiente escena?
Al salir de la sala de aquella cineteca el debate no se hizo esperar. Mi amigo defendía ese cine que llamaba de contenido. Mientras yo argumentaba a favor del cine gringo, aquel que nos ha regalado joyas tales como Parque Jurásico, Día de la independencia y más recientemente, por citar sólo una clásica: la saga de Rápido y furioso.
Pues nada, que el debate acabó en una aporía. Y en la resolución, anunciada de forma sutil por Elías, de no volverme a invitar a otra función de aquel cine que él llama “independiente”/ “de arte”/ “de autor”, etc., etc.… Que yo era un caso perdido, que por personas como yo era que el país estaba como estaba y cosas así.
Lo siento por él. Pero yo necesito algo que me saque de mi estado de confort. Algo que me aleje de la cotidianeidad, de la linealidad, de lo racional. Dejar atrás la ininteligible atmósfera de la política, de los rollos filosóficos, de la caótica sociedad que se cae a pedazos a nuestro alrededor. En fin: Que mejor que auto recetarse una película con “FX”.
¿Qué no entienden la contradicción en que acabo de incurrir? Pues fácil, redacté mi experiencia de igual forma que el maestro Borges en su fantástico cuento La forma de la espada para que ustedes pudieran seguirme. Que resulta que el tal Elías soy yo.
Me desanima el que las películas que veo anunciadas a cada rato en los cines están repletas de efectos especiales, de tramas con guiones pésimos y totalmente predecibles. Más aún: el que terminemos creyendo que esto, las películas llenas de FX (“Efectos especiales” en el argot siempre abreviacionista de nuestros vecinos del norte), forman parte de nuestra vida.
Que muchos terminan creyendo que una película sin FX no es una película, sino una cosa rara, espectáculo de freaks incomprendidos de nuestra sociedad. En suma: que echo pestes del cine comercial estadounidense.
Ahora si, ustedes que comparten la forma de pensar de mi buen amigo que no quise nombrar, ustedes la gente común y corriente, los habituados al cine de efectos especiales ajenos al mundo incomprendido ese de nosotros los freaks pseudo intelectuales. Anden, vamos: desprécienme.
17 de enero de 2009
Las tortugas también vuelan...

Año 2003. Los EEUU están por invadir Iraq, con la absurda premisa de buscar las armas de destrucción masiva que hay en ese país. El infame y cretino George W. Bush buscará saciarse de petróleo aunque la infamia cueste la vida de miles de personas. La inmensa mayoría serán civiles. Las tortugas también vuelan (2004), coproducción Irano- iraquí se sitúa en este contexto. En un campamento de refugiados kurdos cerca de la frontera con Turquía subsisten un grupo de niños huérfanos, quienes recolectan minas antipersona a cielo abierto que luego venden para ganar un poco de dinero para sobrevivir, arriesgando su vida por unas cuantas monedas que los ayuden a sobrrevivir a duras penas por lo menos otro día más.
Uno de estos niños, apodado Sr. Satellite de unos 12 o 13 años, es el líder que organiza y protege como puede a los demás, lo más cercano que puede haber a un tutor. Satellite asume un papel que no le corresponde y que no puede llevar.
Los otros pobladores, los adultos apenas si pueden proteger a sus propias familia, imperando un estado de "velar cada uno por su propia persona". Obsesionados por un inminente ataque, los pobladores del campamento están al pendiente de todas las noticias que puedan prevenirlos de un ataque bélico. El punto de irrupción en la cinta se presenta un día en que llegan al campamento Hengov y Agrin, dos chicos de unos 12 años, quienes al parecer también se han quedado huérfanos. Ambos cuidan de un niño estrábico de 2 años llamado Riga. Hengov no tiene brazos, seguramente a causa de un accidente recolectando minas. Misterioso y retraído, tiene la visiones proféticas acerca del futuro inmediato. Agrin es todavía más cerrada que su hermano, su rostro se nos aparece como un cúmulo de desolación y tristeza, el cual parece esconder un secreto que le atormenta y le llena de sufrimiento. Estos tres viven del sustento que el propio Hengov les proporciona (¡todavía!) recogiendo minas al igual que los otros niños.
Satellite conoce a Agrin y rápidamente se enamora de ella, por lo que tratará de acercarse a ella, pero la respuesta ante sus reiterados intentos es siempre la misma: una profunda indiferencia. No pasa mucho para que el secreto se descubra: Riga, el pequeño niño estrábico es producto de una violación cometida años atrás a Agrin por un grupo de soldados en presencia de su hermano. Agrin es una niña que es obligada a ser madre, a madurar antes de tiempo y a deshacerse, al igual que los huérfanos que arriesgan su vida recogiendo minas, aunque de una forma mucho peor. Agrin piensa que su vida ha sido destruida, sólo piensa en terminar de una vez por todas con el dolor y la vergüenza de una vez por todas, a pesar de que su hermano luche constantemente por impedírselo...
Una película valiente, que se atreve a retratar la crudeza de la guerra, haciéndonos vivir en cada uno de los personajes y en su historia la miseria humana que provoca la guerra. Las tortugas... es una película que por su contenido y la forma en que suceden los hechos bien puede parecer muy fuerte a gran parte del público que la ve, quienes no se sentirán cómodos de ver a niños mancos y tullidos a causa de la guerra, gente sumida en la miseria y la incertidumbre; escenas que hablan de la violencia y de las atrocidades sucedidas en un país sin ley y cuya justicia y protección a la vida es practicamente inexistente, producto en buena parte por los intereses de ambición y egoísmo de un imperialismo que basa su poder y subsistencia en la premisa de la mediatización del valor del ser humano.
Una salida fácil y en la que podría caerse con facilidad sería la lástima. Podríamos sentirnos mal durante el tiempo que dura la película y olvidarlo todo en un instante para no sentirnos tan mal con lo que miles de personas viven diariamente del otro lado del mundo. Pero, ¿realmente podremos ignorar los horrores de la guerra sucedidos y que suceden, con sólo apagar el televisor o cerrar el periódico ante las noticias negras? La cinta no apela a la compasión del auditorio, sino a la conciencia. A un despertar de nuestra responsabilidad social y ética en tales situaciones, aun cuando muchos pensemos que no somos parte del problema y que mucho menos podremos ser parte de la solución. Ser concientes de la realidad de nuestro mundo, de nuestros semejantes es el principio para reconocernos en el mundo y para poder actuar de una manera efectiva en un corto plazo. Si primero no nos damos cuenta de lo que se vive en el mundo, ¿cómo podremos después luchar contra lo que está mal y provoca injusticia? He ahí el primer paso al que apela esta interesante película.
Hablamos de una cinta cuyo peso está en la carga emotiva que desarrollan los protagonistas y que se muestra a cada minuto en pantalla, protagonistas que no estamos acostumbrados a mirar en este tipo de temáticas bélicas, pero a fin de cuenta son quienes más sufren y llevan las de perder en todo momento. Los desprotegidos: los niños.
8 de enero de 2009
Aoristo
Enfrentó el amanecer con un par de brazos cansados y unas piernas famélicas, agotadas por recorrer todos los desiertos y todos los sueños posibles en los que son capaces de andar todos los hombres de la tierra.
Tocó su nuca y luego sus mejillas. Sintió el rumor seco de algo que se quemaba dentro de él, a punto de salir. Una ebullición, un temblor insólito se presentaba en todo su ser.
Intuía que era cuestión de tiempo, un momento quizás. O tal vez una eternidad. ¿Quién pudiera saberlo? De todas formas parecía que no contaba con una historia, algo anterior a ese momento. Tampoco un presente, porque acaso todo se desvanece apenas se respira. El futuro nunca lo creyó. Lo imaginaba como un capricho de los sabios y de los profetas, de los soñadores dictadores y tiranos, de los idealistas y de los meteorólogos.
Se dio cuenta que esto era algo que estaba pasando y que no había forma alguna de frenarlo. Hubiera sido posible el detener al general con su ejército que destruyó a todo un imperio, el frenar el sueño de aquel ególatra, el conseguir entorpecer la larga marcha de los que recorrieron la estepa. Maldecir aquel mar oceano para que aquellos nunca cruzaran al otro lado.
Todo aquello era posible, aún ahora, que era pasado. Pero en su caso, en él, nada. Todo era una larga espera, atemporal y silenciosa. Pensó en el mar, en el firmamento, en el fuego eterno, en la paradoja del movimiento, en el número, en la vida, en la muerte.
Una suave brisa, un murmullo. Una caricia, el grito de un recién nacido, la última respiración de el agónico, un disparo, el olor de la manzana. De pronto alguien, que hasta ese momento sólo lo estaba pensando, lo pronunció.
Luego, él desapareció.
