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22 de diciembre de 2011

Let's Get Lost


Dir: Bruce Weber
1988// 120 min. // EEUU

Es inevitable relacionar la profesión del genio musical con la de un final trágico, en donde este "final trágico" se traduce en un suicidio, muerte por sobredosis de alguna droga u alcohol o un accidente automovílistico. El nombre del desdichado es intercambiable, así como el género musical, la época, el país o la edad. Pareciera que la gloria de los ídolos musicales se obtiene, en la mayoría de los casos, a costa de una vida tempestuosa.

A pesar de que el jazz no es un género musical muy popular entre las masas, si tiene una repercusión a nivel mundial que muchos otros envidian. Y aquellos personajes que conforman su turbulenta historia no han estado libres de los percances que significan la obtención de la fama y el dinero. Músicos geniales del jazz han terminado su vida sumidos en la miseria, destrozados por el alcohol o por las drogas. 

Chet Baker, jazzista que aún hoy sigue siendo enormemente popular entre los amantes del género, tiene una historia de este tipo. Representante del West Coast Jazz, una corriente de jazz que a diferencia de aquel que se tocaba en la parte Este de los EEUU no se conducía con el estilo del "bebop", Chet Baker se caracterizaba por contar con una voz melancólica y suave, así como por su ejecución  ligera y sutil de la trompeta, ambas cualidades capaces de fundirse en una sola corriente sonora. 

"Let's Get Lost" es un documental dirigido por Bruce Weber, un hombre que se volvió famoso en los años ochenta por ser el primero que vio potencial an mostrar a los modelos masculinos semidesnudos para anunciar marcas de ropa, y que no contaba propiamente con una formación cinematográfica. ¿Qué fue lo que propició entonces que caminos tan disímiles se conjuntaran para dar lugar a este documental?

Los orígenes se remontan a la juventud de Weber, quien a los dieciséis años compró su primer disco de Chet Baker, titulado "Chet Baker sings and plays with Bud Shank, Russ Freeman & strings" (1955) en una tienda de discos de Pittsburgh y la cual contenía la canción que da nombre al documental, episodio que dio inicio a su gusto por el jazzista.

Posteriormente, Weber conoció a Chet Baker en un club de Nueva York en 1986 y logró convencerlo para hacer una sesión de fotos y un cortometraje de tres minutos, pero después de que el jazzista comezó a abrirse ante Weber durante la convivencia entre ambos, el fotógrafo logró que Chet Baker aceptara  participar en la filmación de una película más larga.

En dicho documental se nos presenta la vida de Chet Baker, sus inicios como ícono rebelde en los cincuenta que lo llevaron a la popularidad  no solo por su interpretación de un jazz simple, tranquilo y melancólico, sino en buena parte gracias a su atractivo físico y su personalidad, sus posteriores relaciones conflictivas con tres distintas  mujeres y finalmente los problemas con el abuso de sustancias. 

Let's Get Lost está filmada en un tono oscuro, nostálgico. Un Chet Baker envejecido de finales de los ochenta nos platica algunos episodios de su vida, lo seguimos en una estancia por la costa francesa, en una grabación en un estudio musical y en sus andares cotidianos por las soleadas calles de California.

No obstante, el documental también da cuenta de sus años juveniles, a través de testimonios de músicos amigos suyos, hombres de la industria musical que lo conocieron cuando recién comenzaba su carrera, y finalmente sus propios familiares: hijos, ex-parejas, su madre así como su pareja actual. 

Lo que normalmente sería un documental tradicional sobre la vida y obra de un músico, en manos de Bruce Weber se transforma, afortunadamente, en un ejercicio artístico, saliéndose de un trabajo meramente convencional.

La postura de Weber no es la de mostrar un personaje unidimensional, tampoco adoptar un enfoque moralista que separe "lo que estuvo bien" conpra "lo que estuvo mal" en sus acciones, sino que a lo largo del documental se deja hablar a los personajes y al propio Chet con libertad, sin una narración en off que controle o pregunte de acuerdo a un guión preestablecido.

¿Cuál es, entonces, el hilo conductor de Let's Get Lost? En mi opinión se encuentra en una fotografía intimista y en la ejecución de las canciones de Chet, las cuales logran una narración más allá de todo lo que él omite con su silencio.

Bruce Webber, y esta es la razón por la cual se embarcó en tal proyecto, nos logra transmitir una fascinación personal, íntima por Chet Baker, pero no una fascinación morbosa o superficial, estilo groupie, sino una verdadera fascinación por la personalidad emanada del físico y la sensibilidad artística del músico.

A lo largo de Let's Get Lost vamos contagiándonos del talante único, irrepetible, plagado `e melancolía y extrañeza de Chet Baker, que a pesar de la vejez nos atrae con su voz, una voz joven y dulce, generando la idea de que música y hombre son una sola cosa, que la historia personal, tan tormentosa y conflictiva del jazzista se refleja en las canciones que vamos escuchando.

Imágenes y sonidos se enlazan con habilidad, y los diálogos pasan a segundo plano. La imagen de un Chet cansado en un estudio de grabación, apenas iluminado por tenues luces o aquella en la cual lo vemos ejecutando su sublime Almost Blue en un club durante una estancia en Francia ante un público desdeñoso, y la  progresiva emanación de voz y música, se nos ofrecen no solo como tomas, sino también como momentos de gran valor poético que retratan a la perfección la sensibilidad del artista.

No obstante todo lo dicho anteriormente, el tono del documental no es completamenpe sombrío: el mismo título del documental, "Let’s Get Lost", es una melodía alegre, luminosa, como muchas otras en la obra del artista, algunas de las cuales escuchamos junto con aquelhas de tinte nostálgico a lo largo de la cinta.

Alegres y divertidas son también algunas anécdotas contadas por amigos y familiares, como aquella que trata de aclarar qué sucedió realmente en una trifulca en plena calle y que termina dejándonos en la duda por las versiones encontradas (aunque todo parece apuntar a una mentira en la versión del propio Chet).

Luminosas son también las formas en que aquellos describen a Chet Baker en sus cualidades artísticas y emocionales, así como las constantes vueltas al pasado mediante las fotografías y videos que muestran a un joven pulcro, galante y atractivo en grabaciones, presentaciones e incluso participaciones en películas haciendo uso de su característica voz.  

Let’s Get Lost me parece una demostración de cómo, a pesar de la vejez, de abandono del cuidado físico y de esa soledad interior que termina aquejando a esos verdaderos artistas, es posible encontrar una cierta belleza y luminosidad en ellos que persiste y logra fascinarnos. En este caso, en la música y personalidad de Chet Baker.



2 de abril de 2010

Fue Semana Santa y solamente salí a ver la exposición de René Magritte...


Así es, y no me arrepiento. Ver algunas de las obras de este magnífico pintor surrealista justifican de manera suficiente una semana de ocio como la que acaba de transcurrir. En vez de quedarse en casa de los tíos o abuelos viendo el acostumbrado maratón de películas de temas religiosos (Rey de Reyes, Los Diez Mandamientos, etc, etc...) o asolearse en las calles de Iztapalapa viendo la enésima edición de la crucifixión del Cristo, el día de ayer me fui a ver al Palacio de Bellas Artes  (bien acompañado claro está por la hermosa señorita H., a la cual le agradezco haber aceptado mi invitación) la exposición temporal titulada "El mundo invisible de René Magritte" que como ya dije presenta la obra de este belga de talla universal.

La verdad es que estaba muy emocionado, ya que en primera Magritte es uno de mis pintores favoritos, desde que conocí su obra hace algunos ayeres (ustedes podrán constatar mi fanatismo: he puesto en mis entradas de este blog varias pinturas de él antes) y en segunda porque me dí cuenta que la oportunidad de ver de cerca sus cuadros era única en la vida, y quizás no vuelva a sucederse nunca. Seamos sinceros, aunque este señor es conocidísimo en la escena artística internacional, nuestro país carece de muchas exposiciones que den la oportunidad de ponernos de cerca a la cultura; en este caso que yo sepa, nunca se habían traído exposiciones de pinturas suyas. Mientras no seamos París o Nueva York, en donde a cada rato lo mejor del arte se toma el tiempo de visitar las galerías y museos, nos toca contentarnos de cuando en cuando con algunas joyas como esta. Me alegro porque al menos de ahora en adelante muchas personas conocerán la obra de este hombre. 

Disfrute mucho la exposición a pesar de que había mucha gente en las salas y se avanzaba muy lento. Vi cuadros que si no es por la exposición nunca hubiera tenido noticia de que existían, ya que según leí las piezas que se exhiben en el Palacio provienen de 34 instituciones distintas de varios países del mundo. Me tomé mi tiempo para verlas, para apreciarlas como debe hacerse con las pinturas y piezas que se exhiben en muestras así; leí la información de cada obra y la que daba algunos detalles sobre generalidades del autor y sus motivos artísticos. 

Pero tengo ganas de volver a la exposición, y no para despejar dudas sobre lo que vi, porque nunca he creído que ante el arte haya certezas y una total comprensión, sino para deleitarme una vez más contemplando con inquietud las pipas, las figuras humanas de rostro oculto, los firmamentos celestes y las vistas al mar que tanto salpican los cuadros del pintor belga. Y voy a leer las obras que hablan sobre él y que no conocía (una de ellas de monsieur Foucault). Lo que no voy a hacer es decir una crítica artística del tema, ya que soy pésimo para hacer reseñas y no conozco mucho sobre arte. Esa tarea se las dejo a los estudiantes de la Escuela Nacional de Artes Plásticas o de Historia del Arte. Lo siento. 

Otra cosa que haré es esta: sugerirles que si quieren enriquecer su cultura general y evitar los motivos tediosos de la temporada de semana santa que todavía no termina (en especial si son mocosos de primaria o secundaria con una semana más de descanso), y eso si viven en la Ciudad de México, vayan a ver la exposición de pinturas de René Magritte que se exhibe de manera temporal en el Palacio de Bellas Artes, y que estará hasta el 11 de julio de este año. Como siempre digo (y para que no haya recriminaciones): vayan y juzguen por ustedes mismos. El arte no muerde. 

30 de marzo de 2010

Los Messer Chups y el delirante anhelo de ser único


En gustos musicales como en general en la vida, hay que salirse de lo convencional. Es por eso que siempre critico a aquellos que adoptan una tribu urbana y la defienden a muerte con todo lo que ella implica: modo de vestir, gustos musicales, tipo de amistades, forma de hablar, de moverse... ¡incluso forma de pensar! Como si cada uno de ellos fuera un jodido robot hecho en un molde y no pudiera, ni quisiera, salirse de él.  

En mi caso, el de un humilde estudiante de filosofía amante del cine de arte y de la música no tan estruendosa, pretendo no ser nada establecido, sino tomar fragmentos de aquí y allá, cosas que no formen algo homogéneo. En ese sentido ser impredecible, incluso abiertamente contradictorio conmigo mismo y con mis gustos. Los Messer Chups, banda musical rusa, la cual es una de las predilectas de un servidor desde hace algunos ayeres, ilustra bien todo eso que trato de decirles. 

Su estilo, que trata de homenajear a las cintas de Clase B (películas de bajo presupuesto) gringas de los años 50' y 60, cuya temática era el terror y ciencia ficción, el cual salpica a cada instante en sus rolas, creando una especie de perfomance sonoro que se complementa de manera visual e igual de alucinante con la vestimenta de sus integrantes, los videos hechos para sus canciones así como el arte de sus discos. Cada parte fundamental para entender un todo que se hace llamar Messer Chups.

Así, al escucharlos, el resultado es una mezcla de ritmos tan disimiles como son el surf, circus music, jazz y fragmentos de sonido de dichas películas de vampiros, hombres lobo, zombies, mutantes y monstruos espaciales; que en su tiempo en E.E.U.U fueron lo que las del Santo y Blue Demon contra los monstruos para nosotros. Si quisiéramos encontrar alguna similitud, levemente lo tendríamos con Lost Acapulco con eso de incorporar la añoranza por el mal cine de antaño en su música, pero sólo en esa parte, porque en lo demás la onda de los Messer es totalmente propia.  Se cuece aparte.

Juzguen por ustedes mismos: 





28 de enero de 2010

Real de Catorce


No comprendía del todo sus canciones cuando comencé a escucharlos al ser todavía  un niño, pero el caso es que las oía constantemente. Porque al grupo Real de Catorce, referente del blues por más de 15 años en México, lo conozco desde niño. Si, desde niño, porque mi tío y mi madre lo escuchaban desde que yo era pequeño. Les hablo de principios de los 90's, hace ya 20 años. De ahí pa'l real, crecí escuchando a Real de Catorce.

Fue años después cuando comencé a definir mis gustos musicales, al principio de la adolescencia, que no dudé ni un momento en escoger, por mi propia voluntad, a Real de Catorce como uno de mis grupos predilectos. Las  razones son las mismas por las cuales sus fanáticos escogen a Real de Catorce como parte fundamental de sus vidas: la personalidad musical tan fuerte que emana del vocalista, José Cruz en cada canción. La combinación elegante, potente de sus letras y de su música. Mi tío y mi madre solo me ayudaron a conocerlo.  

Si hablar de una buena banda de rock en México es difícil, imagínense si hablamos de una buena banda de blues en México... La trayectoria de Real de Catorce es legendaria. Discretos y sin hacer tanto ruido, sus integrantes se erigieron como, ya lo decía, un referente de la música en México. Comenzaron un camino que no existía, allá a finales de los 80's, cuando no había bandas de blues en nuestro país. 

Canciones suyas emblemáticas, la legendaria Azul de su primer disco, Real de Catorce: "Azul, azul. /Y en sus ojos refleja un hilillo de luz, /su vestido perlado de noche, /el cigarro encendido en un beso carnal, /una copa de vino, /una lágrima rota que rueda al final." O que tal La Medicina: "Consígueme esa medicina /que me ayude a vivir, /tengo las manos más frías /que la cruel soledad." Por solo nombrar fragementos de algunas canciones poderosas de su brillante carrera.

Letras que nos hablan de la soledad, de amores que nacen en tabernas lúgubres y que se transforman en poesía apenas los arrebata el tiempo de nosotros. De placeres y dolores, de anhelos y amigos muertos. Todo acompañado con blues que prende y apaga según sea lo que quiera transmitirnos. Por que eso sí, la música de Real de Catorce nos transmite, no nos deja en paz. Nos sigue a donde quiera que vayamos. 

Es también la música del derrotado, del paria, del inadaptado que se reconforta al fuego de un amor momentáneo, que no tiene nada más que su voz, una armónica, un bajo o una guitarra para exorcizar sus demonios. "tu ardiendo en un beso de ginebra/ tendida en el anochecer / horas nuevas, frases incendiadas por algo más que la pasión... /viendo amanecer, oyendo el mismo blues /antigua soledad de bares /y sin emabargo estoy /hiriéndome la voz con finas notas cual puñales /eras tú o era el mal de tenerte en mí /en el fuego del amor se quemó mi porvenir" (Beso de Ginebra, en Contraley)

Para nada es melodramático o cursi una canción de Real de Catorce. El blues es así, es alegre, reconfortante a la vez que triste. El blues es como la vida, con sus altas y sus bajas. Eso si, combinado con una maestría que sólo pocos pueden tener. Real de Catorce por fortuna, lo tenía, de sobra. A través de letras que no le piden nada a la poesía, porque en si sus canciones ya lo son. Y la música, ese blues sublime que también es poesía, poesía musical y poesía hablada se funden en misticismos únicos. 

Tuve la fortuna de asistir hace algunos años a muchos de sus conciertos que celebraban cada aniversario del grupo en el Teatro Mteropolitan, conciertos que se llenaban de conocedores de la buena música. Por desgracia Real de Catorce se desintegró hace un par de años, por pleitos entre los integrantes de la banda y su líder José Cruz, separación que coincide con la esclerosis múltiple, que por desgracia contrae este último. 

Se cerró así una etapa grandiosa en las vidas de muchos de nosotros. Porque a los que tuvimos la suerte de escuchar tocar a Real de Catorce en vivo nos cambio la vida. Experiencias que no se comparan con otras, creánme. O no, mejor no me crean. Escuchen a Real de Catorce y, como les he dicho siempre que les recomiendo una banda, juzguen por sí mismos. 

Mañana, José Cruz da comienzo a su carrera como solista, presentando su disco "Lecciones de Vida" ante un nutrido número de incondicionales que se daran cita en el Teatro Metropolitan para revivir antiguas glorias, haciendo a un lado los problemas de salud que esta enfermedad le ha provocado, y que gracias al apoyo de sus fieles seguidores ha podido sobrellevar. Mañaña José Cruz retoma su poesía, su harmonica y su guitarra para deleite del buen blues. Se abre una nueva etapa en la breve pero intensa historia del blues mexicano.



4 de diciembre de 2009

La Barranca


Cuando hablo de música con alguien, la mayoría de las veces termino recomendando grupos, haciendo así como una especie de “apostolado”. Me explico: cuando nos gusta mucho un grupo, una banda o solista, queremos que todos lo conozcan y así como nosotros disfrutamos de escuchar sus canciones, así queremos que otros compartan esa dicha.

Va a sonar exagerado, pero es como los testigos de Jehová. Queremos que los otros se conviertan a nuestra fe, en este caso a nuestra “música”. Lo sé, no todos son así, ni tampoco la onda es tan fuerte. Pero por ejemplo vean a los metaleros que defienden a muerte sus bandas o a los que piensan que sólo el reggaetón es música. ¿A alguien le suena?

Pero bueno, el chiste es que hoy quiero hacer de apóstol de una agrupación que considero viene a ser muy mesíanica en estos tiempos, jaja. Recuerden, hablo en ámbito musical, no os asustéis. La comparación es buena porque en México abunda la mal…a música. La música de plástico, de tonadas pegajosas sin verdadera profundidad, etc. Las bandas sin talento.


Yo les ofrezco la luz... musicalmente hablando. En este caso, la luz, o una buena parte de ella responde al nombre de La Barranca, la cual es una agrupación mexicana formada en 1995. ¿A qué suena? Suena muy bien. Rock alternativo creado en México, con música y letras profundas. Fuera de eso no podría describir su sonido. Bien, haré trampa. Dejaré que sus integrantes nos aclaren el panorama. Ellos se describen a sí mismos en su maispeis de la siguiente forma:

"Banda de rock alternative de la ciudad de México formada en 1995 por el guitarrista José Manuel Aguilera y el bajista Federico Fong. Alonso André se unió a ellos en las baterías para grabar su álbum debut."

"Inspirados por bandas como King Crimsom, Buena Vista Social Club, Toña la Negra o Radiohead y buscando su propia identidad Mexicana, la Barranca grabó su primer álbum después de conseguir una propuesta de un pequeño estudio llamado Opción Sónica en 1996."

Estos son sus integrantes, que eran la alineación original y que ha ido cambiado desde su formación, manteniéndose inamovible solo José Manuel Aguilera. Han vuelto los otros dos: el Fong y André para sacar su más reciente trabajo. Virtuosos hasta la médula, su discreta carrera (discreta en cuanto a impacto mediático) ha dado ya los siguientes albumes: El Fuego de la Noche, 1996; Tempestad, 1998; Rueda de los tiempos, 2000; Denzura, 2003; El Fluir, 2005 y su más reciente obra: Providencia, 2008; así como un EP: Cielo Protector, 2004.

La revista Rolling Stone ha dicho que: “La Barranca es la banda más elegante en la escena del rock mexicano”. (Y sobre Denzura) “uno de los mejores albums latinos del 2003”

En el Myspace de esta agrupación nos describen más cosas:

"Su música mantiene algunos de los elementos más ricos y poderosos en la escena de rock de México. Es una banda muy interesante para escuchar ya que tiene un melancólico sentir en combinación con algún buen rock and roll y matices de música popular mexicana ."

La calidad de sus canciones es muy alta, en cada disco se renuevan y aportan algo original tanto en su música como en letras, las cuales son muy profundas. Son también unos consagrados de la escena independiente, además de que han adquirido la categoría de grupo de culto, la cual es un honor al que pocos pueden aspirar.

Los chicos de Café Tacuba no son los únicos que buscan la experimentación en cuanto a géneros y estilos se refiere, basta ver rolitas como Llueve contenida en Rueda de los Tiempos para constatar lo bien que suenan la música tradicional mexicana y el rock cuando se saben conjuntar. Día negro es un clásico, quizás su canción más reconocida por los amantes del género, sólo por nombrar algunas.

Si quieren hacerle un favor a sus oídos, dense la oportunidad de escuchar a La Barranca. Juzguen por ustedes mismos. Les dejo una probada de La Barranca, dos muy buenas canciones suyas, la primera perteneciente a su Denzura, 2003; la otra de su más reciente disco Providencia. Para mayor información les sugiero su Myspace, del que he tomado muchos párrafos para hablar de ellos (la traducción es mía), o su sitio web.











11 de noviembre de 2009

8 ½


Una tarde cualquiera del mes de abril de este año, llegué al salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras para asistir a la proyección de la película 8 ½ de Federico Fellini. El número de personas que ocupábamos el recinto aquel día, se contaban con los dedos de la mano. De Fellini no conocía mucho. Hasta ese entonces únicamente había visto de él su película para televisión "Los payasos" (I Clowns, 1971) que, eso si, me había gustado mucho. Claro, lo poco que sabía de FeFe me había dado la suficiente curiosidad como para saber más de su obra. Así que cuanto me enteré que exhibirían una película suya en la Facu, no dudé en asistir.

Y debo admitir que desde la primera escena quedé cautivado: la secuencia de un hombre atrapado en su automóvil en mitad del tráfico, a punto de asfixiarse con el monóxido de carbono, logra escapar y echa a volar por sobre los otros autos. La mezcla entre los elementos oníricos y reales, (la secuencia es parte de un sueño) hacen de aquel momento uno de los más geniales de la historia del cine. Claro, es necesario verlo para compartir esa emoción que yo sentí aquella tarde. ¿Qué vi? Lo siguiente:

El protagonista es Guido Anselmi, director de cine de gran fama quien se encuentra “filmando” su más reciente trabajo. Y digo se encuentra “filmando” porque lo que menos hace a lo largo de la película es eso, trabajar en su más reciente película. Da la casualidad de que el pobre Guido atraviesa una crisis no sólo creativa, sino personal y hasta existencial: no tiene ni la más remota idea de cómo sacar adelante su película, la cual ni siquiera ha iniciado el rodaje y para la que ha audicionado a decenas de mujeres para el papel principal sin decidirse a escoger una. No hay un guión, ni una trama ni personajes definidos y su productor se encuentra preocupado. Lo único que lo motiva a seguir financiando este barco a la deriva es el gran prestigio logrado por Guido en anteriores trabajos.

Presionado a cada momento por la prensa, actores, staff, productor y amigos para conocer sobre que tratará su último filme, Guido se refugia en sus recuerdos: evocaciones de mujeres que han ocupado un lugar importante en su vida, los fantasmas de su pasado que son intercalados de manera inteligente y dan a 8 ½ una profundidad asombrosa; iniciando una vertiginosa carrera que parece desembocar en la tragedia.

De la vida de Guido sabemos que fue un conquistador y mujeriego, pero que ahora se encuentra dominado a cada momento por estas mujeres a las cuales es incapaz de amar, pero de las que busca aunque sea un pequeño resquicio para salir avante. Cuando la situación parece insostenible, agobiado por sus amigos, compañeros de trabajo, y por esos fantasmas y recuerdos... Aquí el gran Fellini nos deleita con un final sorpresivo.


La película en sí se encuentra salpicada acá y allá de imágenes poderosas, que incluso podrían calificarse de poéticas. A pesar de parecer la trama muy llana, la de un hombre sumido en una crisis, es la interacción con los otros personajes de parte de Guido hace que la obra se sostenga y alcance niveles genuinos. Como olvidar resaltar a un sublime Marcelo Mastroianni que logra con creces ponerse en los pies del protagónico, haciendo de esta actuación que hace del agobiado Guido Anselmi una de las más fregonas de toda la historia del cine.

Si quieren ver una película que los deje con un gran sabor de boca y con ganas de cuestionarse su propia vida, vean 8 ½ de Fellini. Por si no los contagié del todo de esta película que ya he visto como cinco veces la cual no está de más decir que es de mis favoritas, sólo les comento que es para muchos la obra maestra del que es considerado por muchos el mayor genio de la historia del cine. Quien si no el gran FeFe.

6 de noviembre de 2009

La grandeza de lo pequeño: Antón Chéjov


Se tiende a pensar que el esfuerzo de escribir una novela es mucho mayor al de escribir un cuento ¿Por qué? ¿Por ser más difícil sostener una trama, una serie de personajes y atmósferas a lo largo de cientos de páginas y páginas que hacerlo en unas cuantas hojas? Si nos llevamos por este criterio no nos quedaría más que inferir lo siguiente: que ser novelista tiene más mérito que ser cuentista.

Varios escritores de talla universal desmienten esta creencia. Me remito, por referir sólo algunos, al galo Guy de Maupassant, el argentino Jorge Luis Borges y el ruso Antón Chéjov; los cuales poseen una obra compuesta por decenas de cuentos y pocas o nulas novelas, sin embargo su maestría narrativa reside precisamente en este terreno que supieron dominar o más bien cultivar (si creemos que la literatura es la cosecha de la palabras en el fértil terreno del lenguaje) mejor que nadie: el del cuento.

Estos cuentistas son equiparables en su obra a la de novelistas y ensayistas, desmintiendo a través de su prosa breve esta falsa creencia de que la novela exige más trabajo que el cuento. Su lectura es la reafirmación continua de que la grandeza literaria en muchas ocasiones puede esconderse en la pequeñez de la extensión de sus narraciones.

Chéjov retrata en sus cuentos a personajes de la vida cotidiana de la Rusia de finales del siglo XIX. A pesar de que nos habla de campesinos, funcionarios, médicos y estudiantes, sus cuentos tienen tramas admirables. Ello porque logra meterse en la piel de estas personas, a través de monólogos que no caen en lo tedioso ni en lo inverosímil.

Muchos podrán adolecer en Chéjov al personaje intrépido y heroico, pero en los protagonistas de sus historias no hacen falta estos arquetipos. Los del autor ruso son hombres y mujeres comunes y corrientes, cuyas vidas son desangeladas, hundidas en la pobreza y la tristeza. Incluso la locura. Este es su mérito: personajes de carne y hueso de su tiempo.

Los desenlaces de los cuentos chejovianos son inesperados. A pesar de que su autor es de corte naturalista (corriente literaria que buscaba emular la realidad de la forma más precisa posible), logra terminar sus obras de una forma que no deja inmune al lector. Emociona, inquieta, sorprende. Los cuentos de Chejov son ingeniosos, y con ellos logra sacarnos de nuestro estado de confort.

20 de mayo de 2009

Breve historia de la censura religiosa en la literatura, Primera parte

Durante el periodo de tiempo conocido como "edad media" (que los historiadores suelen agrupar entre los siglos V al XV) surgieron dos instituciones dependientes de la Iglesia Católica que tenían como propósito "salvaguardar la fe cristiana y castigar a todos aquellos que renegaban o atentaban con sus actos hacia ella" incitando, en muchas ocasiones (según la curia romana) a la herejía, al pecado y a la blasfemia.


Estas dos "alegres" y bienintencionadas (porque todo ante los ojos de la Iglesia todo lo que hacía era por el bien del hombre) instituciones fueron: el Tribunal del Santo Oficio, conocido de forma coloquial como la Santa Inquisición; y el Index Librorum Prohibitorum. Del primero no hace falta decir mucho, ya que es bastante conocida su función que desempeñó por muchos siglos hasta hace poco más de dos siglos: castigar directamente a los hombres que eran encontrados culpables por delitos que iban desde la borrachera hasta la blasfemia, pasando por la homosexualidad, el adulterio y la herejía, violaciones de caracter moral y teológico (que en este caso en esos tiempos eran la misma cosa).


También es un hecho por todos conocido que la forma de castigar dichos actos iba desde penas de carácter "ligero" como la humillación y escarmiento público hasta torturas de tipo corporal cuyo fin era muchas veces la muerte, penas atroces que no tiene caso recordar aquí porque hacerlo implicaría una detallada narración descriptiva, la cual se llevaría mucho tiempo.


En cuanto a la segunda institución creada por la Iglesia, la cual es la que nos ocupa en esta ocasión resulta menos conocida entre nosotros (quizás por sus efectos menos "letales") aunque no por eso era menos indigna y cuestionable. Hablo del Index Librorum Prohibitorum como se conocía en latín, el cual puede traducirse simplemente como Índice de libros prohibidos de la Iglesia Católica, el cual como su nombre lo dice era una comisión dirigida por las propias autoridades eclesiástica cuya finalidad era la de vigilar que los libros que se publicaban en los países donde (literalmente hablando) dominaba esa religión, para asgurarse de que el contenido de dichas obras no incurriera en actos perniciosos para la fe católica. Era, pues, un comité de censura por el que pasaba todo libro que se publicara en esos tiempos.


Los textos en los cuales se encontraban cuestiones que comprometían y ponían en peligro el control de la iglesia, en muchos caso cuestionamientos sobre la palabra de Dios, la autoridad de la iglesia o simplemente algo que estuviera un poco subido de tono con respecto a los estrictos cánones de la moral cristiana, eran incluídos en una especie de "lista negra", un índice de títulos que eran encontrados como non-gratos, los cuales eran declarados peligrosos para quien los leyera. Lo que se hacía era, que dado que la imprenta cada vez se popularizaba más y los libros llegaban más a la gente, era necesario tener un control de el riesgo que conllevaba dicha "tecnología".


Por supuesto todo se trataba de defender los privilegios de la iglesia, el poder político de los sacerdotes y los líderes del clero secular que se hallaba constantemente amenazado, como ya mencioné antes. Por ende ambas instituciones (inquisición y el índice de libros prohibidos) eran solo algunas de las muchas formas de mantener a raya al pueblo y e incluso a la nobleza.


Continuará.

9 de marzo de 2009

Cultura y podcast, una combinación marca UNAM


La UNAM se ha caracterizado por ser un semillero y difusor de la cultura en México. No en vano su Facultad de Filosofía y Letras está entre las mejores 20 del mundo. Aunado a esto están las actividades que promueve y organiza en las comunidad estudiantil y fuera de ella: conciertos, exposiciones, conferencias magnas, ferias del libro... y ahora esta que es la que nos ocupa.

Hablo de un sitio creado por la universidad a través de su Coordinación de difusión cultural: Descarga Cultura.unam.mx, en la que los cibernautas pueden entrar para descargar cuentos, novela corta, poesía, ensayo, crónica y teatro leídos por lectores profesionales e incluso algunos de ellos por ¡los propios autores! Pero no sólo es literatura lo que ahí puede oírse, sino que la oferta cultural de descargas incluye música producida por la Universidad Nacional, como lo es su prestigiosa Orquesta Sinfónica, así como también conferencias y cursos cuyos temas van desde divulgación de la ciencia hasta temas de humanidades y artes.

Todo lo anterior está disponible en formato MP3, a modo de Podcast el cual muchos de nosotros reconocemos de forma inmediata por ser ese ingenioso concepto, que en muchas páginas de la red se ofrece, el cual permite descargar contenidos de audio para ser escuchados en los reproductores portatiles cuando se desee (llamese Ipod, celulares, memorias USB, por mencionar algunas), y que es ahora usado por la UNAM para difundir y propagar la cultura de manera novedosa y actual y así enriquecer nuestro "panorama cultural" .

El sitio es el siguiente: http://www.descargacultura.unam.mx/ y en él se pueden escuchar directamente los contenidos, y posteriormente, si el usuario lo desea los puede descargar a su equipo de cómputo de manera gratuita. No es necesario ser estudiante de la universidad, ya que está disponible para todo público, ni es obligatorio registrarse para tener acceso a los contenidos. El registrarse es sólo por si deseas crear una lista personalizada en el sitio cada vez que acceses.

Su servidor es un asiduo visitante de este maravilloso sitio, el cual desde que lo descubrí (unos pocos días después de su creación lo cual se debió a que soy estudiante de esta gran universidad y que por lo mismo la noticia me llegó más rápido que a muchos otros... encima ser estudiante de filosofía, jeje) no he tardado en poner entre mis favoritos y del que descargo cada que tengo oportunidad y que mis ocupaciones me lo permiten, cuentos y música sobretodo (Chejov, Poe, Cervantes, Poniatowska, Sor Juana Inés, Dostoievski, Quiroga, y Schubert, Mozart, Wagner, Beethoven por otro lado) los cuales escucho en el metropolitano o en el autobús de camino/regreso a la escuela o cuando me hallo en un pequeño receso de mi vida agitada. Altamente recomendable. Enhorabuena por la coordinación de difusión cultural de mi querida universidad, la cual se ha sacado un 10 con esta idea.

Espero que este sitio de Descarga Cultura.unam.mx les guste tanto como a mí, que en lo personal creo que hace algo que muy pocos hacen en la internet: ayudar a incrementar y mejorar nuestras capacidades intelectuales (nótese la indirecta a youtube y a otras webpages), lo cual nunca está de más. Claro, eso si el usuario está dispuesto a poner de su parte, jeje.

26 de febrero de 2009

El ladrón de bicicletas


Una de las obras maestras del neorrealismo italiano, y más aún, de la cinematografía mundial, el Ladrón de bicicletas es una película que retrata el frío y desesperanzador mundo que legó a Europa la segunda guerra mundial, un continente hundido en la miseria que trataba de reconstruirse de entre los escombros ocasionados por el conflicto que propició el hambre y la ceguera de los gobiernos fascistas de Mussolini en Italia [país en el cual se desarrolla la trama de la película], y Hitler en la Alemania Nazi.

Pero esta reconstrucción de la posguerra no puede evitar caer en el egoísmo y en los intereses personales. Cada hombre tiene que vérselas consigo mismo, el fracaso de las ambiciones colectivas ha dejado a la Italia vencida en un momento hostil e incierto cuyas heridas tardaran en cicatrizar, más por las acciones individuales de sus habitantes que por un espíritu de unidad nacional. Después de todo, cruel ironía, ese supuesto espíritu fue el culpable de la ruina causada.

Es en medio de esta atmósfera de la Italia vencida que se presenta la acción del filme. Antonio Ricci es un hombre que después de mucho tiempo de estar desempleado consigue por fin un trabajo que lo sacará de la miseria en la que se haya junto con su familia. Atrás paracen quedar los tristes tiempos de empeñar todos los enseres de la casa para obtener dinero para sobrevivir. La labor consiste en pegar carteles en la ciudad, y para ello necesitará de una bicicleta, requisito indispensable para poder movilizarse entre las calles con rapidez.

Antonio saca la bicicleta del empeño en que la tenía, pero es en el primer día que sucede la tragedia que será el móvil de toda la trama: un chico roba la bicicleta cuando este se encuentra distraído pegando el primero de los carteles. Antonio emprende la búsqueda del instrumento sin el cual la vida les seguirá siendo dura como hasta ese momento junto con su hijo. Incertidumbre, realismo. Instrumentos sencillos, producto de un excelente guión, sin necesidad de un gran presupuesto o grandes actores. Sólo por decir un dato curioso: los actores no son profesionales. No pierdan de vista la actuación del niño que interpreta a Bruno, el hijo de Antonio Ricci, su actuación es conmovedora.

¿Identificarse con el personaje principal al menos en algún momento de nuestra vida? Imposible no hacerlo.

Ganadora del oscar en 1949 por Mejor película extranjera, pero no dejen que sea este el único argumento para verla. Con Oscar o sin oscar El ladrón de bicicletas es una película inolvidable, que si bien puede que les arranque algunas lágrimas a muchos de nosotros (sobretodo en la secuencia final) nos hará ver lo que pocas cintas logran: tener la sensación de percibir la vida msima frente a la pantalla.

17 de enero de 2009

Las tortugas también vuelan...


Año 2003. Los EEUU están por invadir Iraq, con la absurda premisa de buscar las armas de destrucción masiva que hay en ese país. El infame y cretino George W. Bush buscará saciarse de petróleo aunque la infamia cueste la vida de miles de personas. La inmensa mayoría serán civiles.

Las tortugas también vuelan (2004), coproducción Irano- iraquí se sitúa en este contexto. En un campamento de refugiados kurdos cerca de la frontera con Turquía subsisten un grupo de niños huérfanos, quienes recolectan minas antipersona a cielo abierto que luego venden para ganar un poco de dinero para sobrevivir, arriesgando su vida por unas cuantas monedas que los ayuden a sobrrevivir a duras penas por lo menos otro día más.

Uno de estos niños, apodado Sr. Satellite de unos 12 o 13 años, es el líder que organiza y protege como puede a los demás, lo más cercano que puede haber a un tutor. Satellite asume un papel que no le corresponde y que no puede llevar.

Los otros pobladores, los adultos apenas si pueden proteger a sus propias familia, imperando un estado de "velar cada uno por su propia persona". Obsesionados por un inminente ataque, los pobladores del campamento están al pendiente de todas las noticias que puedan prevenirlos de un ataque bélico. El punto de irrupción en la cinta se presenta un día en que llegan al campamento Hengov y Agrin, dos chicos de unos 12 años, quienes al parecer también se han quedado huérfanos. Ambos cuidan de un niño estrábico de 2 años llamado Riga. Hengov no tiene brazos, seguramente a causa de un accidente recolectando minas. Misterioso y retraído, tiene la visiones proféticas acerca del futuro inmediato. Agrin es todavía más cerrada que su hermano, su rostro se nos aparece como un cúmulo de desolación y tristeza, el cual parece esconder un secreto que le atormenta y le llena de sufrimiento. Estos tres viven del sustento que el propio Hengov les proporciona (¡todavía!) recogiendo minas al igual que los otros niños.

Satellite conoce a Agrin y rápidamente se enamora de ella, por lo que tratará de acercarse a ella, pero la respuesta ante sus reiterados intentos es siempre la misma: una profunda indiferencia. No pasa mucho para que el secreto se descubra: Riga, el pequeño niño estrábico es producto de una violación cometida años atrás a Agrin por un grupo de soldados en presencia de su hermano. Agrin es una niña que es obligada a ser madre, a madurar antes de tiempo y a deshacerse, al igual que los huérfanos que arriesgan su vida recogiendo minas, aunque de una forma mucho peor. Agrin piensa que su vida ha sido destruida, sólo piensa en terminar de una vez por todas con el dolor y la vergüenza de una vez por todas, a pesar de que su hermano luche constantemente por impedírselo...

Una película valiente, que se atreve a retratar la crudeza de la guerra, haciéndonos vivir en cada uno de los personajes y en su historia la miseria humana que provoca la guerra. Las tortugas... es una película que por su contenido y la forma en que suceden los hechos bien puede parecer muy fuerte a gran parte del público que la ve, quienes no se sentirán cómodos de ver a niños mancos y tullidos a causa de la guerra, gente sumida en la miseria y la incertidumbre; escenas que hablan de la violencia y de las atrocidades sucedidas en un país sin ley y cuya justicia y protección a la vida es practicamente inexistente, producto en buena parte por los intereses de ambición y egoísmo de un imperialismo que basa su poder y subsistencia en la premisa de la mediatización del valor del ser humano.

Una salida fácil y en la que podría caerse con facilidad sería la lástima. Podríamos sentirnos mal durante el tiempo que dura la película y olvidarlo todo en un instante para no sentirnos tan mal con lo que miles de personas viven diariamente del otro lado del mundo. Pero, ¿realmente podremos ignorar los horrores de la guerra sucedidos y que suceden, con sólo apagar el televisor o cerrar el periódico ante las noticias negras? La cinta no apela a la compasión del auditorio, sino a la conciencia. A un despertar de nuestra responsabilidad social y ética en tales situaciones, aun cuando muchos pensemos que no somos parte del problema y que mucho menos podremos ser parte de la solución. Ser concientes de la realidad de nuestro mundo, de nuestros semejantes es el principio para reconocernos en el mundo y para poder actuar de una manera efectiva en un corto plazo. Si primero no nos damos cuenta de lo que se vive en el mundo, ¿cómo podremos después luchar contra lo que está mal y provoca injusticia? He ahí el primer paso al que apela esta interesante película.

Hablamos de una cinta cuyo peso está en la carga emotiva que desarrollan los protagonistas y que se muestra a cada minuto en pantalla, protagonistas que no estamos acostumbrados a mirar en este tipo de temáticas bélicas, pero a fin de cuenta son quienes más sufren y llevan las de perder en todo momento. Los desprotegidos: los niños.

28 de diciembre de 2008

Paté de Fuá: Música Moderna



No importaba que estuviera de pie por más de una hora, que fuera la tercera ocasión que los veía tocar en menos de un mes. El concierto ofrecido por aquellos músicos, gratuito como la mayoría que ofrecen, era algo nuevo. Si, parecía como si fuera la primera ocasión que los escuchaba; algo distinto había en aquella noche, y sin embargo, eran las mismas canciones, la misma sensación de alegría y de bienestar que uno pocas veces en su vida experimenta en cuestión de música. Aquella tarde-noche en el Museo de la ciudad de México había valido la pena. No pude dejar escapar la oportunidad, ese día compré el disco que ofrecían ahí mismo, en una mesa a la entrada del inmueble, oportunidad que se me había negado las veces anteriores. También fuí de los que esperaron al final del concierto y se acercaron a pedir la firma de los integrantes en el disco y tomarse fotos con ellos.

Fresca, diferente, intensa. Así podría definirse la propuesta musical de Paté de Fuá, grupo para el cual no se está acostumbrado en medio del panorama habitual que las bandas de México ofrecen. Este grupo musical, que inició apenas un par de años, está integrado por tres mexicanos: Luri Molina, Alexis Ruiz y Victor Maradiaga; un chileno: Gabriel Puentes; así como dos argentinos: Guillermo Perata y Yayo González.

Aquellos hombres con aire bohemio, ajenos a los estereotipos suben al escenario, y el espectador que los ve por primera vez, empujado por la inquietud, puede pensar que escuchará algo parecido a rok-pop o una balada. Craso error... por suerte. Desde el primer acorde la sorpresa nace. ¿Qué estamos escuchando? Trata de evocar algún referente pero no puede. A lo mejor el tango, o quizás el jazz. Pero de inmediato, en la siguiente canción la música da un giro inesperado. Un ritmo diferente, la misma interrogante. Sin embargo, a pesar de los cambios todo suena tan bien, como si estuviera en su lugar.

Una mezcla de ritmos y de influencias musicales que no dejan inmune a quien la oye, las cuales van desde dixieland, valses musette, fox-trot, tarantelas y pasos dobles; a la música de Francia e Italia, en la cual está presente siempre el carácter del tango y del jazz tradicional. Una fiesta de instrumentos dísimiles producen todo: acordeón, bandoneón, banjo, cavaquinho, corneta, bombardino, guitarra, contrabajo, batería, trompeta, vibráfono, marimba y voz...

Sonidos que no remiten a ningún lugar pero que a la vez nos hacen sentir en muchos lugares, que dan la sensación de estar en un lugar muy cómodo en el que se ha estado siempre. Paté de Fuá es un grupo cuyas canciones cuentan historias, en las cuales cada acorde está donde debe de estar. Sensacional es escuchar un grupo que debuta con un disco así, en un país en el cual la música es sinónimo de falta de creatividad y donde la palabra "artista" está muy deprestigiada en cuanto a su relación con la palabra "músico".
Música moderna es el título de su primer disco, (un disco que hace honor a su nombre, pues a pesar de remitirnos a la música del pasado nos da cuenta del engaño: lo quie hace Paté de Fuá es algo que nunca se había hecho antes) el cual se compone de 17 canciones, de las cuales resultan memorables para un servidor "El supermercado" (la cual es mi predilecta), "El valsecito de Don Serafín" y la fantástica "Canción del linyera", así como "Muñeca", canción más pedida en cada concierto por sus fans. Música ampliamente recomendada por un servidor, quien espera pacientemente el próximo disco, repitiendo una y otra vez las melodías sin cansarse de escucharlas.
Si les interesa saber más de esta banda les recomiendo visitar las siguientes direcciones: página web de la banda y su myspace.