26 de agosto de 2013
Sobre la búsqueda del sentido
6 de diciembre de 2012
"En el fondo el fenómeno estético es sencillo; para ser poeta basta con tener la capacidad de estar viendo constantemente un juego viviente y de vivir rodeado de continuo por muchedumbres de espíritus; para ser dramaturgo basta con sentir el impulso de transformarse a sí mismo y de hablar por boca de otros cuerpos y otras almas"
Nietzsche, F., Nacimiento de la tragedia, traducción de Andrés Sánchez Pascual, Alianza, Madrid, 2000, Cap. 8, pp. 85-86
8 de mayo de 2012
Pero ¿quién podrá contar la multitud de cosas menudísimas y despreciables con que es tentada todos los días nuestra curiosidad y las muchas veces que caemos? ¿Cuántas veces, a los que narran cosas vanas, al principio apenas si los toleramos, por no ofender a los débiles, y después poco a poco gustosos les prestamos atención?
26 de noviembre de 2011
5 de octubre de 2011
Noche de diciembre [Fragmento]

"Poco después comenzó a llover, muy inocentemente al principio, pero el cielo estaba atestado de nubes y gradualmente las gotas se hicieron más grandes y más pesadas, hasta que lo que caía era una melancólica lluvia otoñal… una lluvia que parecía llenar el mundo entero con su plúmbeo golpeteo, una lluvia que sugería - en su tristeza – interminables precipitaciones pluviales entre los planetas, lluvia que techaba el cielo de lobreguez y pesaba opresivamente sobre toda la campiña como una enfermedad, fuerte en la potencia de su chata e invariable monotonía, su asfixiante pesadez, su fría e implacable crueldad.
Suave, suave, caía sobre toda la región, sobre las aplastadas hierbas de los pantanos, sobre el torturado lago, sobre los llanos color gris-acero, cubiertos de cascajo, sobre la sombría montaña que dominaba el pegujal, borroneando todo el paisaje. Y los golpes pesados, desesperantes, interminables, se insinuaban en cada una de las grietas de la casa, se pegaban a los oídos como algodón y lo abrazaban todo, como una historia carente de romanticismo, sacada de la vida misma, que no tuviese ritmo ni crescendo, ni clímax, pero que, aun así, resultase abrumadora en su alcance, terrorífica en su significado. Y en el fondo de ese no sondeado océano de hirviente lluvia estaba la casita, y su solitaria mujer neurótica."
Halldór Laxness, Gente Independiente
1 de junio de 2011
La Trapecista
La trapecista encarna el drama del amor
y está siempre en manos del aire.
La trapecista no comparte el estigma:
ser de la tierra y regresar a la tierra;
vivir atados al polvo
por la ley de la gravedad y por la pesadumbre del cuerpo.
La trapecista actúa siempre con dos
pero nunca se queda con ninguno.
Se hunde y vuela en la noche en donde no hay red.
Su cuerpo se hace vida ante la muerte.
La trapecista es el deseo que se va.
Se halla al alcance de la mano y escapa.
Alta como una estrella en su desnudez,
su arte de estar presente se llama ausencia.
José Emilio Pacheco, fragmento de "Circo de noche", en El silencio de la luna, poemas (1985-1996).
3 de mayo de 2011
Poema 303
El Alma elige su propia Compañía-
Después- cierra la Puerta-
A su divina Mayoría-
Ausente ya-
Impasible- ve a las Carrozas- detenerse-
Ante su humilde Puerta-
Impasible- así un Emperador se arrodille
Sobre la Estera
La he visto- entre numerosa grey-
Escoger sólo a Uno-
Y cerrar- luego- la Válvula de su atención
Como una Piedra
Emily Dickinson